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Formentera 1.0

Formentera es ese sitio al que Ampara ha ido varias veces, con diferentes amigas y siempre, SIEMPRE, fuera de temporada. Desde que nos conocemos me decía lo mismo: "Tengo que llevarte a Formentera". Pero claro, nuestras vacaciones solo coincidían en verano, y a nosotras en pleno agosto no nos pillas allí ni locas; siempre intentamos huir de las zonas masificadas.

Así que tuvimos que tomar una medida drástica: ¡irnos a trabajar a Laponia durante seis meses! Gracias a eso, volvimos a finales de abril y pudimos decir: "¡Ahora sí, nos vamos a Formentera!".

Como el resort donde trabajábamos cerraba en abril, sabíamos perfectamente en qué fechas estaríamos ya por casa. Así que, como "señoras de bien", lo organizamos todo con tiempo. Ampara escribió al sitio donde se queda siempre que va con una amiga y preguntamos por la disponibilidad para ir 4 días en la segunda quincena de mayo. Nos respondieron que no había problema, pero nos dejaron caer un detalle: si íbamos la primera quincena, salía muchísimo más barato.

Ahí ya nos tenían en el bote. Pero si encima le añades que yendo 7 días en total nos salía mejor de precio que ir solo 4... ¡pues nos fuimos una semana entera! ¡Olé! Al final nos costó 423 € por los 7 días en la zona de la playa de Migjorn.

A la hora de mirar los ferrys, decidimos coger el que va directo desde Dénia para poder llevar vehículo y cargarlo con nuestras cosas, comida y bebida, y así no tener que comprar casi nada allí. Al mirar precios, vimos que nuestra furgoneta (aunque es pequeña) mide un pelín más de largo que un coche y nos salía algo más cara. No pasaba nada, pero pensamos: "Oye, si tenemos la opción de pedirle el coche prestado a mi querida cuñada y que ellos se queden con la furgo esos días, pues mejor, ¿no?". Al final, el ferry nos costó 393 €. ¡Ya lo teníamos todo comprado en Enero, que ilusión!

Y cuando parecía que el plan era perfecto, hablando con nuestra amiga Arantxa, le contamos el viaje y nos soltó: "Yo nunca he estado allí". En ese momento surgió la idea: "Oye, ¿por qué no te vienes?". A nuestra querida amiga le hace falta muy poco para apuntarse a un bombardeo, así que prometió pensárselo. Spoiler: no solo se vino, sino que además se lo contó a Elisa, quien casualmente también dijo: "Yo tampoco he estado nunca en Formentera". La conversación, obviamente, se repitió: "¿Y por qué no te vienes?". Ella contestó que ya tenía las vacaciones pedidas y que, aunque justo se había cogido una semana en mayo, tendría que ser mucha casualidad que coincidiera... ¿Y sabéis qué? ¡Era JUSTO esa semana!

Las casualidades de la vida hicieron que pudieran venirse cuatro días. Y así, de la nada, es como se creó este grupete de amigas que, a partir de ese momento, intentamos viajar juntas cada mes de mayo.

Fue genial. Hicimos un equipazo, visitamos todo lo visitable, descubrimos sitios para comer, probamos heladitos varios, alucinamos con playas impresionantes y, por supuesto, ¡alguna que otra ruta de senderismo también cayó!

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